
Saki de cara blanca
Pithecia pithecia

El pálido Saki, un discreto primate del dosel
El saki de cara blanca, también llamado saki de cara blanca (Pitecia pitecia), es un primate originario del norte de Sudamérica, incluyendo Guyana, Surinam, Venezuela y el norte de Brasil. Vive principalmente en las selvas tropicales, donde ocupa los pisos superiores del dosel. La especie ahora está clasificada como de preocupación menor (LC) por la UICN.
Este mono se distingue por un dimorfismo sexual muy marcado. El hombre tiene la cara blanca contrasta fuertemente con su pelaje oscuro, mientras que la hembra tiene un color marrón grisáceo más discreto. Esta diferencia visual facilita el reconocimiento de los individuos, incluso durante sus movimientos rápidos en una vegetación densa.
El Saki de cara blanca Es un primate Diurno y estrictamente arbóreo. Se mueve con agilidad en los árboles, realizando saltos precisos entre las ramas, como otros monos de copa como el Mono araña de cara roja O el Mono ardilla común. Rara vez desciende al suelo y prefiere mantenerse alejado de la cubierta forestal.
Su dieta es principalmente frugívora. Consume frutas, semillas, frutos secos y, a veces, flores u hojas tiernas. Gracias a sus poderosas mandíbulas, puede abrir frutos de cáscara dura, una habilidad que se encuentra en algunos primates del bosque, como la capuchina parda. Al alimentarse, los saki participan activamente en la dispersión de las semillas, contribuyendo así a la regeneración natural de la selva tropical.
En el zoológico de Guadalupe, la observación del saki de rostro pálido permite comprender mejor la diversidad de los primates neotropicales y las adaptaciones específicas de las especies que viven en el dosel.
















Quelques anecdotes

Una vida en grupos pequeños
Los saki de cara blanca generalmente viven en pequeños grupos familiares, compuestos por una pareja y sus crías, a diferencia de otras especies. Los adultos permanecen cerca unos de otros y coordinan sus movimientos, especialmente durante las fases de búsqueda de alimento.

Un observador discreto
Muy atento a su entorno, el saki pasa largos períodos de tiempo inmóvil, encaramado en las alturas. Esta estrategia le permite detectar movimientos inusuales en el dosel, ya se trate de depredadores como el jaguar u otros monos. Cuando se detecta un peligro, emite breves vocalizaciones antes de trasladarse rápidamente a zonas más densas.
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